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28 agosto 2010

E

Poema a mi Princesita 2


Hoy te vi y fue casualidad
de repente una tarde cualquiera
adormecido en mis cautivas rutinas ligeras
me asaltó tu intempestiva presencia con sensual impunidad.

Hoy te vi y me pellizcó la felicidad
con tu inquietante y contagiante sonrisa
como una elegante y despampanante Mona Lisa
ingresaste petulante, atizando miradas de ardiente curiosidad.

Hoy te vi y me deslumbró tu deliciosa belleza
de traviesa adolescente de fresa a excitante cóctel de cereza
de candorosa jovencita de pera a jugosa y suculenta manzana
de caprichosa doncellita de seda a majestuosa princesa soberana.

Y pasaste por mi lado, como pasa un vendaval
y te sentaste a un costado, casi frente a mi zaguán
y me quedé paralizado, cogiendo mi copa de champán
yo un soñador emperdenido, haciendo de mi vida un carnaval.

Con cada sorbo de mi copa, se anima más la fiesta
con cada miradita a mi princesa, salta más mi corazón
con cada gota de champán, se embriaga mi alucinación
y con cada contornear de su cuerpo, parrandea mi imaginación.

Tú mi Afrodita, rodeada de amistades casi siempre
yo un eremita, rodeado de soledades como siempre
coincidiendo nuevamente después de algunos años
celebrando inconscientemente, que somos dos extraños.

Y por un instante me miraste de improviso
y me pillaste desprevenido saboreando mi bebida
y desde mi mesa brindé por ti, mi bella consentida
y no me importa si te esperan por allí ó estás comprometida.

Y sonreíste tímidamente mi amistosa insolencia
agradeciendo silenciosamente, mi atrevida ocurrencia
nadie se dio cuenta de tu atenta y discreta reverencia
no te imaginas cuanto alegraste, mi maltrecha existencia.

Cuantos cuchicheos, entre amigas y comadres
y esas miraditas, como quien no mira a nadie
parece que llamé tu atención, mira que lindo detalle
yo murmurando solo aquí, sin amigos sin compadres.

Y en cada ojeadita, como detenía el tiempo
y que bien disfrutaba, ese fugaz entretiempo
sigilosamente yo, acariciaba tu clandestina mirada
tu mi fantasía de verdad, tu mi realidad disimulada.

Ven acércate a mi, entre sorbo y sorbo te rogaba
ven te quiero hablar, entre copa y copa te imploraba
siéntate en mi mesa te reclamo, quiero tu compañía
retumbaba en mi mente, mientras el licor me consumía.

¡ Mozo !, trae más champán y también más tequila
que por esa bella princesa, hoy me quiero embriagar
no te preocupes, puedo soportar y te puedo cancelar
yo solo quiero tomar para calmar, mi alma intranquila.

Entre copas de champán y el licor que me trasquila
caí torpemente al suelo y mi copa hecho trizas
y me di cuenta aturdido entre irónicas sonrisas
que rompí mi copa de champán, más no, mi copa de tequila.

Y entre trozos de cristal y pedazos de esquirlas
se quebró mi corazón, se destrozó mi galantería
mi princesa se marchó, con su séquito de amigas
destrozando mi ilusión, mis sueños y fantasías.

Mire señor mozo, como serán las mujeres
te ven caer por ahí y se olvidan de quién eres
por eso quiero estar sólo, así mi vida es más tranquila
con mi copa rota de champán y mi copa llena de tequila.

Autor: José Antonio

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial, hiciste de un simple encuentro un encanto

José Antonio dijo...

Lo sé...

Comentarios