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23 noviembre 2010

E


Mi querido Arbol


Ya tus hojas caen en mi huerta
y a los frutos, los destaja un ventarrón
ya las ramas encorvan su follaje
esperando, que se quiebren de un tirón.

Ya las aves no anidan tu ramaje
donde canturreaban, crías revoltosas con ardor
ya las hojas no se mecen en tus ramas
que me daban sombra, cuando requintaba de calor

Ya los surcos desgarran tu corteza
que de macizo nadie, te hacía retumbar
ya mi vetusto árbol espera el cruel momento
que muy pronto un nefasto día, se ha de derrumbar.

Pasado poco tiempo, sucedió lo que más temía
un lunes por la madrugada, mi viejo árbol moriría
los truenos y tormentas, conspiraron sin misericordia
tumbando a mi pobre árbol, sin honra, sin pena y sin gloria.

Árbol, mi querido árbol, mi buen amigo
que rayé cicatrices en tu tronco, arrebatado de pasión
y derramé mis lágrimas sentado, en los pies de tu raigón
dónde lloraré mis penas ahora, que me has dejado sin bastión.

Árbol, mi querido árbol, mi gran amigo
hijo de la madre tierra que te fuiste sin un adiós
dime, cómo sobrevivirán ahora las azucenas con tanto sol
si tu eras la más fiel sombrilla que les ha mandado el mismo Dios.

Árbol, mi querido árbol, mi mejor amigo
que cobijabas con tu cuerpo, mi modesto hogar
dime, quién refrescará mi casa estos calurosos días
si tus largos brazos ayudaban mis penurias, a desahogar.

Ay que será de mí, cuando por las tardes
tu larga sombra ya no me acompañe en el prado
me quedaré mirando el horizonte escudriñando tu pasado
o me quedaré en la ventana cavilando, tu futuro cercenado.

Pero, como será la vida de maestra
la naturaleza puede ser tan sabia como prodigiosa
rayos y relámpagos entre los matorrales y la hojarasca
los designios de la vida me mostraron, su cara misteriosa.

Fue en una noche sombría, a más no poder
una larga noche escalofría, que me hizo estremecer
luz en mi huerta encendida, sagrado humo santo y seña
vi a mi querido árbol ascendiendo al cielo, ardiendo como leña.


Autor: José Antonio


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